18 sept. 2010

INVERNESS, CAPITAL DE LAS HIGHLANDS


PUERTA DEL ENIGMATICO LAGO NESS.


Al día siguiente de nuestra llegada a Edimburg y después de recoger el Volkswagen Golf que habíamos alquilado por Internet emprendimos nuestra ruta hasta el lejano Norte, nuestro objetivo era llegar esa misma noche a Aberdeen.


Salimos de Edimburg después de perdernos varias veces, pasar con gran riesgo mogollón de rotondas y llevando al copiloto al borde de un ataque de nervios (literalmente acojonao), conducir por la izquierda no es nada fácil y mantener la calma al lado de un conductor que a cada momento tiene la tendencia de lanzarse sobre los demás vehículos y que irremisiblemente rozaba o pisaba todos los bordillos. Bueno esta claro que el conductor era yo y tarde bastantes días en hacerme con el coche.


Cruzamos el magnifico puente Forth Road Bridge que cruza el estuario del río, Forth y a la vista teníamos el emblemático puente del ferrocarril una obra impresionante de ingeniería.
Enfilamos la A-90 con dirección a Dundee donde comimos y después proseguimos por la ruta de la costa con la intención de dormir en Aberdeen o algún pueblo de alrededor, al final encontramos un agradable Bed & Breakfast en Inverurie pueblecito tranquilo situado a 13 millas de Aberdeen y ya en la ruta de Inverness, a donde queríamos llegar al día siguiente.
A la mañana siguiente después de desayunar, continuamos nuestra ruta hacia la capital de las Highlands, la carretera era una buena autopista y casi sin darnos cuentas nos encontramos a las puertas de esta bonita ciudad.


Antes de llagar a Inverness, hicimos una parada en la bonita e interesante ciudad de Keith, la pausa valía la pena en esta pequeña ciudad se reúnen un gran numero de destilerías de Whisky entre ellas la de Strathisla donde se elabora el conocido Whisky Chivas.


Dado lo temprano de nuestra llegada nos dio tiempo de recorrer la ciudad a fondo y descubrir las fascinantes vistas con las que nos obsequiaba, el Castillo de Inverness que dominaba desde una colina toda la ciudad, un hermoso vestigio del pasado esplendoroso de Escocia.


La vida de esta ciudad se desarrolla alrededor de la peatonal Cromwell Road, donde tenderetes de todo tipo y artistas callejeros se reúnen a lo largo de esta calle, dándole un ambiente muy festivo, la cercanía de la estación de tren, el museo de la ciudad, y los Bancos hacen de este entorno el centro neurálgico de la población.


Varios puentes cruzan el río Ness que desemboca como podéis suponer en el mítico y famosísimo Lago Ness.
Aquí empieza también el Canal de Caledonia construido en 1822, que con los tramos paralelos al Ness, une la ciudad de Inverness con Fort William, comunicando de este modo el Mar del Norte con el Atlántico.


Después de tantos días fuera de casa empezábamos a sentir nostalgia por las comidas y tapas de nuestro país, así es que el descubrir un local en pleno corazón de Inverness con el sugerente nombre de “La Tortilla Asesina” nos hizo gran ilusión y no perdimos tiempo en ir a visitarlo sintiendo curiosidad por lo que allí se podía comer y eso hicimos.


Tanto el Castillo como las vistas que desde allí pueden contemplarse vale la pena subirse a su colina para visitarlo en frente del espectacular castillo existe un monumento a la famosa y mítica heroína Flora MacDonald una figura de mujer presente en toda Escocia y con una interesante historia, digna de conocer.


Interesante de ver la Cromwell´s Clock Tower, situada en la Calle Cromwell, cerca de allí también esta las galerías Victoria con un interesante mercado en su interior.
Una vez más nos alojamos en un B&B y después de cenar a dormir para salir al día siguiente a realizar la visita al Lago Ness y desde allí seguir nuestro camino hacia el Norte de Las Highlands.

Conde de Queralbs

1 comentario:

Joan Rodö i Galiana dijo...

me gusta su nuevo look Sr.Conde,tal vez tenga algo que ver por haber injerido alguna tortilla asesina?;-)!
jajajaja.....

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