13 abr. 2010

CARTA A LA MADRE DE MIS HIJOS

RECORDANDO A SOLIN.

Esta semana pasada fue un día duro para mí y mis hijos, aunque hacia mas de 30 años que estaba separado de mi mujer, el hecho de haber compartido durante 10 años nuestras vidas, hizo junto con el hecho de tener dos hijos en común que nos uniera un vinculo y un cariño mas allá de toda duda.

Y después de casi superar una terrible enfermedad que la aboco a un transplante y a tener que permanecer ingresada en un hospital durante unos 6 largos meses debatiéndose entre la vida y la muerte y cuando todos estábamos convencidos de que todo estaba superado, en lo más inesperado de una intervención sin ningún riesgo según los médicos, se queda para siempre en el sueño profundo de la muerte.

Cada vez que alguien parte de nuestro lado, nos quedamos un poco mas solos, nos invade la nostalgia, y los recuerdos de los tiempos pasados al lado de esa persona que se nos han ido se hacen más fuertes, la vida nos pasa por nuestra mente como una secuencia quizás demasiado rápida de vivencias felices y otras veces amargas que nos impregnaron de momentos gravados en nuestro pasado.

La vida casi nunca es justa y cuando hemos de sufrir el dolor por la persona que hemos perdido, nos gustaría haber tenido más tiempo para poder decirle todo aquello que nunca le habíamos dicho para poder vivir o poder realizar con ella todo aquello que nos quedo pendiente.

Pero al morir una persona querida, nos deja irremisiblemente perdidos en nuestros propios miedos, nos cuesta asimilar que no volveremos a verla y nos entristece el pensar que quizás no hicimos suficiente por ella mientras estuvo a nuestro lado.

Aunque mi dolor es muy intenso, jamás podrá compararse con el dolor que siente un hijo por la perdida de una madre. Mis hijos saben que pueden contar conmigo, saben que siempre estaré a su lado aunque a veces no sea en presencia física.

Pero nunca podré sustituir a su madre, nunca podré suplir el cariño que ella sentía por ellos, eso es algo con lo que debemos vivir y nos debe servir de lección, amemos las personas cuando estén con nosotros, digámosles lo mucho que las queremos o lo que las necesitamos ahora que están aquí, luego será demasiado tarde.



Estimada Solin:

El temps passa massa ràpid i al final tots arribem al final del camí.

Sembla que fos ahir que passàvem junts amb el nostres fills aquells feliços estius a la vora del riu a un poblet dels Pirineus aragonesos, de nom Fiscal.

Ara només em venen a la memòria els bons moments passats i tinc nostàlgia d’aquells temps breus però intensos que varem viure tots plegats.

L’única justificació per haver espatllat aquella vida, només la trobo en que érem massa joves, i jo tenia el cap ple de mons llunyans, aventures sense fi i ànsia de llibertat.

El fet de que m’allunyés de vosaltres no va ser falta d’estima, això tu saps que no us ha faltat mai, encara que de vegades no he sabut demostrar-ho.

Sento, no haver-te dit el molt que t’agraeixo tot l’ amor que ens vas donar als teus fills i a mi.

T’estic agraït també pels valors que els hi vas saber transmetre i l’estima i respecte envers a la meva persona que sempre en van demostrar.

T’agraeixo en fi, que vas estar sempre al nostre costat. Gràcies per haver viscut i haver-nos transmès la teua vitalitat.

Ara que ja no estàs, et voldria dir tot allò que no et vaig dir en vida, però que tu ja has sabut sempre.

Ni jo ni els teus fills t’oblidaren mai i el teu record viurà als nostres cors, fins el dia que ens reunirem al teu costat.

Perdona’m per no haver sabut transmetre’t tot això mentre encara eres amb nosaltres, però jo ja se que tu al teu interior et sabies estimada pels que som la teva família.

Fins sempre.

Ramón.

1 comentario:

irene dijo...

gracies papa....T´estimo.

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